
El hijo mayor estaba en el campo. Al regresar, cerca ya de la casa, oyó la música y las danzas. Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El criado le dijo: “Tu hermano ha regresado, y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberlo recibido bueno y sano”. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrara. Lucas 15:25-28
INTRODUCCIÓN:
Mientras venía en el vuelo de Houston a San Francisco, California, el pasado 20 de julio, medité en la impresionante parábola de El Hijo Pródigo.
Muchas veces he predicado sobre esta preciosa historia que narra el Señor Jesús, con el profundo afán de que tengamos en cuenta, que para Él un alma rescatada vale más que todo el oro y la plata.
El médico amado (es decir, Lucas) escribe un evangelio intelectual. Y por lo tanto, narra la vida del Señor Jesús de una forma linda y preciosa, poniendo énfasis en las preciosas historias y parábolas. Lucas empieza estas narraciones desde el capítulo 14.
El mensaje central era desenmascarar la hipocresía de los fariseos, que hacían alarde de su enorme religiosidad, pero eran incapaces de sentir pasión por el rescate de las almas perdidas.
Hoy, 2 mil años después, parece que la historia no ha cambiado mucho, pues seguimos teniendo fariseos disfrazados de evangélicos, que están más interesados en defender sus famosas visiones y conceptos humanos (O mejor dicho, mandamientos de sus líderes), que la pasión por ganar almas para El Reino del Señor Jesús.
Tenemos dos grupos de fariseos: Los que tienen sus pequeños grupos ultra-religiosos, que lo único que les interesa es asegurarse de que no se rompa ninguna de sus prohibiciones legalistas. Y los que quieren tener el templo llenas de almas. Pero no arrepentidas, sino simplemente como artículos empresariales, para traer mucho dinero a sus arcas y poder vivir sus vidas de despilfarros, sin importarles el destino final de esas almas. Que, por cierto, cuando algunas de estas almas encuentran la verdad, ellos se enojan profundamente.
Pero esta ocasión les quiero escribir esta corta reflexión sobre el caso de El Hijo Pródigo, de la cual ustedes también tienen lindos recuerdos; que, por cierto, me gusta mucho predicar sobre esa parábola en mensajes pastorales.
De lo que quiero resaltar en esta parábola, es la actitud egoísta del hermano mayor del hijo pródigo; muy pocas veces escuchamos a nuestros predicadores hacer comentarios sobre esta actitud.
Y la verdad, mientras venía en el vuelo, que dura un poco más de cuatro horas, me puse a meditar en las actitudes de este hermano mayor. Y me gustaría que ustedes saquen sus propias conclusiones de las partes negativas de él, de acuerdo al análisis que a continuación les expongo.
SU RESENTIMIENTO
Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrara. Lucas 15:28
La fiesta se había realizado muy rápido, por la inesperada llegada del hermano menor indisciplinado, de modo que al llegar el hermano mayor del campo, se encuentra con un bullicio de júbilo. De inmediato indagó a qué se debía esta fiesta. Y, por supuesto, siempre hay quienes están listos para dar las noticias con lujos de detalles y provocar con ello reacciones de envidias.

Gran gozo hubo en el padre al ver a su hijo, que estaba perdido, regresar arrepentido a su lado. (2)
En la vida pública del Señor Jesús, los fariseos nunca mostraron alegría cuando el Señor Jesús sanó a la pobre mujer con flujo de sangre, enferma por más de 12 años.
En esos años, esa pobre mujer no había podido ir una sola vez a la sinagoga, para escuchar La Palabra de Dios, pues era considerada inmunda; en todos esos años, nunca había podido estrechar la mano, y mucho menos recibir un abrazo de los múltiples ungidos, llamados “rabinos”.
Ahora, 12 años después, El Gran Rabino de Galilea no sólo le había vuelto la felicidad a aquella pobre mujer, sino que también la había liberado de aquel azote de enfermedad.
Y fueron múltiples de cosas lindas de las que están registradas que el Señor hizo por los olvidados de la sociedad. Y estos fariseos nunca se conmovieron; todo lo contrario, se mostraron ofendidos. Y se negaban a ser parte de esa fiesta celestial, pues La Palabra del Señor enseña que cuando un alma se arrepiente, hay fiesta en los cielos (Lucas 15:7-10).
En la historia del hijo pródigo, el hijo mayor estaba profundamente enojado; no sentía el más mínimo gozo porque su hermano se había arrepentido, de modo que no quería ser parte de aquella fiesta.
Con todo y eso, el padre le insistía a que entrara; en otras palabras, el Señor siempre les dio oportunidad a los fariseos, para que fueran parte de la gran fiesta celestial.
EL ARGUMENTO DEL HERMANO MAYOR
Pero él, respondiendo, dijo al padre: “Tantos años hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos”. Lucas 15:29
Aquí el hermano mayor hace alarde de su rectitud, asegurando que con él no se ha hecho justicia.
En mis casi 35 años de ministerio, he visto a muchos religiosos evangélicos, enardecidos, porque un siervo del Señor se ha restaurado y su ministerio se ha levantado en gran bendición.
Este hijo mayor nunca se había dado cuenta que él era el hijo del dueño; es decir, él siempre tuvo todos los privilegios, pero nunca le dio importancia a ese privilegio.

El hermano mayor reclamaba a su padre por el recibimiento que había tenido su hermano menor. (3)
Hoy tenemos muchos hijos de Dios que un día le entregaron su corazón al Señor Jesús, pero siguen viviendo como si no fueran hijos del Altísimo. Se les ha olvidado que todo aquel que recibe al Señor Jesús, es llamado hijo de Dios (Juan 1:12).
En otras palabras, muchos sin darse cuenta han despreciado el privilegio de ser hijos de Dios, y tal vez por eso hoy en día muchos de ellos han caído en manos de los falsos profetas, por no darse cuenta del gran privilegio de ser hijos de Dios, por medio de Cristo Jesús.
NUNCA SE DIO CUENTA DEL COMPAÑERISMO
“Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él, el becerro gordo”. El entonces le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas”. Lucas 15:30-31
Cuando hay resentimiento religioso, a veces se cometen injurias o calumnias; en este caso, el hermano mayor acusa a su hermano menor de haber gastado su fortuna en rameras, aunque de ello no hubiera evidencia.
En otras palabras, el hermano mayor recriminaba al padre, dándole a entender como si él estuviera de acuerdo con la inmoralidad. Pero eso no es cierto; cualquiera que comete pecado tendrá sus consecuencias.
Pero mientras hay vida, hay esperanza para cualquier pecador si se arrepiente, como fue el caso del hermano menor (Lucas 15:19-21).
Hoy en día, dentro de nuestras iglesias y ministerios, existen hermanos muy solitarios; inclusive muchos pastores también viven una vida totalmente aislados.
Todavía no se han dado cuenta de las grandes ventajas que existen en tener compañerismo espiritual. Es muy importante que cada hermano o hermana en la iglesia tengan compañerismo espiritual; es decir, tener amigos en la congregación que busquen al Señor, y que anhelen el compañerismo con nuestro gran Dios Todo Poderoso.

La soledad y el aislamiento no es recomendable ni para
el creyente, ni para los siervos de Dios.
Tristemente, tenemos muchos pastores que son solitarios, y no tienen compañerismo con otros verdaderos siervos del Señor que comparten la sana doctrina; si ellos buscaran compañerismo con otras iglesias de sana doctrina, las bendiciones serían mucho más grandes.
Y de esa forma organizarían, juntos con sus congregaciones, eventos espirituales, como ayunos o vigilias unidas ¡Cuántas riquezas espirituales descubrirían!
Es muy peligroso no tener compañerismo espiritual, y más peligroso todavía para un siervo del Señor. La Palabra del Señor enseña que mejor son dos que uno (Eclesiastés 4:9).
Alguien dijo una vez: “Hay que tener miedo del que siempre anda solo, pues algo esconde”.
El hijo mayor nunca aprovechó el privilegio de ser el hijo, y compartir momentos lindos con su padre y sus vecinos. Por lo tanto, estaba lleno de amargura y odio, a pesar de tener el privilegio de ser hijo.
NUNCA SE DIO CUENTA DE LO QUE TENÍA
El hijo mayor le dice al padre que nunca le ha dado un cabrito para gozarse con sus amigos.
En todo el tiempo que estuvo con el padre, el hijo mayor no se dio cuenta que era el primogénito, y por lo tanto, el heredero de todas las posiciones de su padre.
Es triste ver a multitudes de supuestos hijos de Dios andar detrás, idolatrando a los falsos apóstoles de la prosperidad, suplicando las migajas de ellos; no se han dado cuenta, todavía, en las lindas promesas del Señor Jesús. Cuando dijo que todo lo que pidiéramos al Padre orando (Recuerden: Orando), lo recibirían.

Como hijos de Dios podemos acercarnos a Él confiadamente y gozar de su presencia y de su
abundantes y ricas bendiciones. No debemos andar detrás de hombres para recibir de ellos un
bendición o un milagro de parte de Dios. (4)
No necesitamos andar detrás de supuestos ungidos; somos hijos de Dios. Desde el primer día en que recibimos al Señor como nuestro Señor y Salvador de nuestras vidas, desde ese momento está disponible el bautismo del Espíritu Santo, y con ello están disponibles los nueve dones del Espíritu Santo.
Algunos que no se han dado cuenta que son hijos, y por lo tanto también herederos de las promesas del Señor, como mencione atrás, andan como mendigos, buscando a los falsos ungidos; buscando de ellos algún súper poder.
Sin darse cuenta, están cayendo en la trampa de satanás.
VIVAMOS SÓLO PARA JESÚS COMO HIJOS
El entonces le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas”.
Lucas 15:31
Cuando nos damos cuenta que somos hijos de Dios, no tenemos miedo de nada, y muchos tienen envidia porque muchas almas más se conviertan al Señor. Todo lo contrario: Debemos alegrarnos al ver una alma convertida al Señor, e incluso no debemos tener envidia porque esa nueva oveja empiece a ser bendecida en la iglesia.
Lo mismo debe ser en el ministerio: Jamás debemos sentir celos porque otro siervo de sana doctrina esté teniendo éxito en su ministerio. Todo lo contrario: Debemos apoyarlos con más ganas.
Una vez yo tuve que regañar algunas personas que trataban de persuadirme a que no diera mi apoyo a otros ministros jóvenes que vienen subiendo.
Les dije que siempre lo haría, pues esa es la ley de Cristo: Ayudarnos unos a otros (Gálatas 6:1-3).
Cuando a mí viene un joven evangelista, a solicitarme ayuda, trato de hacer todo lo posible por hacerlo, e inclusive en abrirle puertas. Aunque lamentablemente algunos me han traicionado duramente.
Pero eso no quiere decir que no existan lindos siervos a quienes debemos ayudar. De igual manera, los hermanos en la iglesia deben ayudar a toda nueva oveja que empieza a crecer.
Nunca debemos cerrar nuestras manos para ayudar a otros.

No debe haber celos ni envidias en los ministerios
que aman genuinamente al Señor, que aman
Su
palabra y predican la sana doctrina,
al contrario, debemos apoyarnos.
Cuando ayudamos a otros, también esos otros nos ayudan a nosotros, con lo que queda claro que siempre hay tesoro cuando se comparte mutuamente con otros hermanos.
Por ejemplo, hace más de 12 años yo conocí a Miguel Rosell. Y aunque tal vez hoy en día no esté de acuerdo en algunas cosas, eso no quiere decir que él ha dejado de tener riquezas en sus enseñanzas; en especial, en defensa de la doctrina contra los apóstatas. Y sobre todo, en el tema del Arrebatamiento, donde yo aprendí mucho de él.
De modo que cuando le abrí mi mano a él, yo también fui bendecido, y lo sigo apreciando mucho. Y lo respeto como siervo del Señor.
No tenemos porqué tener celos o ser egoístas, porque las promesas del Padre Eterno son irrevocables para sus hijos.
Les invito a que este fin de semana estudien esa linda historia de la parábola de El Hijo Pródigo, y que hagan sus propios análisis. Y si es posible, póngala en práctica este domingo, o sábado, al asistir a su iglesia.
Conclusión:
¿Verdad que es linda esta historia, aunque al final la parábola queda inconclusa? A lo mejor el Señor lo hizo a propósito, para que cada quien hiciera su propia conclusión; no se menciona cuál fue el resultado final entre el padre y el hijo mayor.
No olvidemos que ese hijo mayor también representa hoy en día al amado pueblo de Israel, nación para la cual El Altísimo tiene preparado cosas muy lindas, de acuerdo a la promesa en Joel capítulo 2, donde dice que la gloria postrera será más grande que la primera.
Esta promesa es para Israel, y que posiblemente tenga su cumplimiento final en La Gran tribulación; o mejor dicho, en la semana 70 de Daniel. El Apóstol Pablo también hace mención de esto en Romanos 11.
Que el Eterno les bendiga.
Shalom.
Dr. Antonio Bolainez
Imágenes:
1. benotweary.files.wordpress.com/2012/04/prodigal-son.jpg
2. jlcboi23.files.wordpress.com/2011/10/the-parable-of-the-lost-sons.jpg
3.
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4. soundzen.files.wordpress.com/2011/06/rfk_hands_480_02.jpg?w=645
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