
Y cuando era de día,
llamó a sus discípulos, y escogió a doce
de ellos, a los cuales también llamó apóstoles;
a Simón, a quien también llamó Pedro,
a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,
Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado
Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó
a ser el traidor. Lucas 6:13-16.
He recibido muchas preguntas de hermanos
y ministros, en mi pagina web, acerca de los famosos apóstoles
de este siglo XXI. Esta palabra de momento se ha vuelto muy
popular, y cualquier pastor, en la mayoría de los casos
pastores fracasados, aparecen con el titulo de apóstol
o en segundo plano profeta. Muchos de ellos piensan que si
no llevan ese titulo no tienen autoridad. Pero sería
mejor que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿Existe
el ministerio apostólico y que requisitos deben tener
estos llamados? Primero para responder a esta interrogante,
vale la pena que miremos los significados de apóstol.
APOSTOL SIGNIFICADO:
Permítame poner todo el comentario
que hace el Nuevo Diccionario ilustrado de la Biblia, en la
Biblioteca electrónica Caribe:
APÓSTOL Trascripción de la voz griega apoŒstolos,
derivada del verbo griego apostello (enviar o despachar).
Este verbo se distingue del verbo pempo (otro verbo que significa
«enviar») en que involucra la idea de ser enviado
con un propósito especial o con autorización
oficial. El sustantivo se emplea en el Nuevo Testamento de
tres distintas maneras:
1.- Designa un «enviado»,
«delegado» o «mensajero». En Jn 13.16
la palabra no se transcribe sino se traduce «enviado».
En este sentido Cristo es un apóstol de Dios (Heb 3.1;
cf. Lc 11.49). Epafrodito es un apóstol de los filipenses
(Flp 2.25, donde apoŒstolos se traduce «mensajero»,
igual que en 2 Co 8.23).
2.- Designa a un miembro
del grupo de los doce que Jesucristo seleccionó para
ser de manera especial sus compañeros constantes y
los pregoneros iniciales del mensaje del reino de Dios (Mt
10.1–8; Mc 3.14s; 6.13–19, 30; Lc 6.12–16;
Hch 1.26; Ap 21.14).
Parece que prevalecía en la mente del colegio apostólico
la idea de que el número de doce debía guardarse
intacto. Prueba de esto es el hecho de que, después
de la muerte de Judas Iscariote, nombraron a otro que ocupara
su lugar (Hch 1.15–26). En esta ocasión Pedro
especificó los requisitos que había que cumplir
para ser apóstol: haber sido (1) compañero de
Jesús durante su ministerio terrenal y (2) testigo
de su resurrección (Hch 1.21, 22). Pablo cumplía
el segundo requisito, pero no el primero. Sin embargo, dijo
ser apóstol (1 Co 9.1s; 2 Co 12.12; Gl 1.1; 1 Ti 2.7;
2 Ti 1.11).
Es interesante notar que la palabra apoŒstolos
aparece 79 veces en el Nuevo Testamento y que de ellas 68
se hallan en los escritos de Pablo y Lucas, mientras que en
los de Juan no se encuentra ni una. Sin embargo, es en el
Evangelio de Juan donde se especifica más claramente
el papel particular de los apóstoles después
de la muerte de Cristo (17.18; 20.21). Según Juan,
el Espíritu Santo les recordará las palabras
de Jesús, les «enseñará todas las
cosas», les «guiará a toda la verdad»,
y les «hará saber las cosas que habrán
de venir» (14.26; 16.13).
Por tanto, las enseñanzas de los apóstoles son
la norma para la doctrina y la vida de la iglesia (Hch 2.42,
? TRADICIÓN). Pablo da el primer lugar a los apóstoles
entre los líderes instituidos en la iglesia (Ef 4.11)
y dice que ella está edificada «sobre el fundamento
de los apóstoles y los profetas» (Ef 2.20; cf.
Gl 2.9). Jesús anunció que los apóstoles
serán jueces en el juicio mesiánico (Mt 19.28)
y Apocalipsis declara que sus nombres estarán grabados
en los cimientos del muro de la nueva Jerusalén (21.14).
3. Designa en sentido general a maestros
y misioneros destacados. Por ejemplo, ? JACOBO el hermano
del Señor (Gl 1.19), ? BERNABÉ (Hch 14.14),
? TIMOTEO y SILVANO (1 Ts 1.1; 2.6), ? ANDRÓNICO y
JUNIAS (Ro 16.7). En 1 Co 15.5, 7 Pablo evidentemente distingue
entre «los doce» (categoría 2, arriba)
y «todos los apóstoles» (categoría
3).
. Juan y Pablo nos advierten que hay quienes pretenden ser
apóstoles, pero realmente están «disfrazados»
(Ap 2.2; 2 Co 11.5, 13). [1]
EL APOSTOL POR EXELENCIA:
Al analizar punto por punto todo el comentario
que nos da el nuevo diccionario ilustrado, nos damos cuenta
que existen al menos tres categorías de apóstoles.
El apóstol por excelencia el cual es el Señor
Jesucristo, Él y solamente Él es la máxima
autoridad de cualquier iglesia, puesto del que él mismo
es el dueño, por cuanto lo compro con su propia sangre.
Primera de Corintios 6:20.
Al ser Jesús el sumo pontífice, es decir la
máxima cabeza de la iglesia, nadie mas debe de reclamar
suprema autoridad sobre una congregación o institución
cristiana; siempre y cuando se declare en esta institución
que sus fundamentos están basados en la Biblia. Ya
que el verdadero pueblo de Cristo reconoce a Jesús
como el Santo Padre o sumo pontífice ante nuestro Padre
celestial. Por esta razón es imposible que los evangélicos
congenien con los católicos, porque para los católicos
su máxima autoridad es el papa.

LOS DOCE APOSTOLES:
En el segundo plano del apostolado están
los doce apóstoles, ellos junto a los profetas del
antiguo testamento representan el fundamento de la iglesia
siendo como ya lo especifique, Jesucristo mismo es la principal
piedra del ángulo. Efesios 2:20. Al ser los doce apóstoles
de Jesús protagonistas de los fundamentos, esto los
hace ser los padres de la primera constitución de la
iglesia del Señor; por lo tanto nadie puede reemplazar
a estos apóstoles y la misma iglesia primitiva reconoció
este privilegio de los apóstoles fundadores, y solo
después de mucho debate se reconoció al apóstol
Pablo como parte de esos padres fundamentos de la iglesia.
APOSTOLES EN SENTIDO GENERAL:
En los últimos dos mil años,
la iglesia ha funcionado bajo los cinco ministerios, es decir,
apostólico, profético, evangelistico, pastoral
y maestro. Quienes son los que han desempeñado el ministerio
apostólico en estos últimos cien años,
indiscutiblemente que todos aquellos siervos que fueron como
misioneros a todas las regiones del mundo no evangelizado,
en especial América, que fue el último continente
en llegar el evangelio, por cuanto fue el último en
ser descubierto.

La inmensa mayoría de estos misioneros
mayoritariamente europeos y estadounidenses, renunciaron a
sus privilegios de vida, y algunos norteamericanos hasta hipotecaron
sus casas para irse de misioneros a Latinoamérica,
sabiendo que probablemente nunca iban a regresar.
Estos hombres enviados, fueron a estos países no a
robar ni a quitarle nada a estos pueblos, fueron a dar sus
propias vidas al servicio del Señor Jesucristo. Ellos
fundaron múltiples iglesias, y de sus ministerios hasta
hoy en día siguen saliendo ministros; y aunque la mayoría
de ellos ya estén muertos la obra que iniciaron continua
viva.
Estos hombres fueron: Profetas, evangelistas,
pastores y maestros; ellos fueron perfectos apóstoles,
aunque nunca nadie les dio el titulo, pero es que en el sentido
general no necesitan que les digan apóstoles, sus hechos
hablaron y siguen hablando en una gran cantidad de misioneros
y supervisores de iglesias en todo el mundo.
¿FALSOS O
VERDADEROS?
Porque éstos son falsos apóstoles,
obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles
de Cristo. Y no es maravilla, el mismo Satanás se disfraza
como ángel de luz. Así que no es extraño
sí también sus ministros se disfrazan como ministros
de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. 2
de Corintios 11:13-15.
Los verdaderos apóstoles del Señor
son servidores de Él, no exigen que les sirvan. Los
verdaderos apóstoles son humildes pero sabios, si fuere
soberbio no puede ser apóstol verdadero, porque Dios
resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. Santiago
4:6. El verdadero apóstol no saquea a las iglesias
lo entrega todo para el Señor. Al decir esto no estoy
afirmando que el verdadero apóstol no tiene derecho
a vivir en comodidad al tener un buen carro, o una linda casa,
no es eso lo que estoy diciendo. Me refiero a que el verdadero
apóstol tiene todos estos derechos, siempre y cuando
los obtenga con dignidad y no con engaño o manipulación.

Hoy en día tenemos una gran fiebre
por ser apóstoles y hasta profetas, aunque de este
último me estaré refiriendo en otro tema exclusivo
sobre los profeta falsos o verdaderos. Pero me ha llamado
la atención la multitud de pastores que de un momento
a otro se llaman apóstoles, y algunos se dicen apóstoles
de los jóvenes, cuando muchos de ellos, ni siquiera
saben que significa ser un verdadero apóstol, ni conocen
de las sagradas escrituras pues la mayoría de ellos
no leen la Biblia. Por eso siempre están contando fantásticas
historias, historietas que les fascinan a sus pobres oyentes,
pobres en el conocimiento de la palabra del Señor.
Muchos de los que se dicen ser apóstoles
hoy en día, son soberbios, crueles en despojar a los
ingenuos quitándoles sus propia comida; despiadados
con quienes no están de acuerdo con ellos, avaros,
pues todo lo quieren solo para ellos, vanagloriosos, pues
solo hablan de sus grandes éxitos o sus grandes leyendas,
tanto hablan de ello que no queda nada para la gloria del
Señor. Recientemente una hermana de Francia me contó
la siguiente experiencia: “Estábamos en Alemania
en un convención, cuando llegaron dos de estos famosos
apóstoles, latinoamericanos Llegaron todos barbudos
y sucios al gran evento, ellos tomaron la palabra y contaron
lo siguiente: El Señor nos mando a ungir con aceite
toda esta ciudad, y alquilamos un carro, e hicimos una hendidura
en forma de cruz abajo en el carro, adentro llevábamos
los galones de aceite y caminamos calle por calle ungiendo
con aceite, para que el Señor mande avivamiento a esta
ciudad. El problema es que nos quedamos sin plata y sin hotel,
pero hemos cumplido con el Señor. Él nos hablo
de este lugar y nos dijo que contáramos este testimonio
con ustedes y que Él les bendecirá a ustedes
por lo que van a sembrar en nuestro ministerio. Los hermanos
se emocionaron y comenzaron despojarse de todo, yo me acerque
al apóstol tal y le dije: Fantástica historia
contaste, y me vio con odio, y no me saludo” comentó
nuestra hermana.
Todos estos falsos apóstoles cuentan fantásticas
historia, que estoy seguro que ni ellos mismos se las creen.
Como un apóstol del área de Washington DC, dijo
que cuando él pasa por la iglesia de los mormones,
las luces de ese lugar se apagan ante la gran unción
que él tiene. Les aseguro que llenaríamos libros
enteros leyendo los grandes cuentos que estos apóstoles
soberbios cuentan. El apóstol Pablo le llama fábulas
profanas. 1 Timoteo 4:7. Profanas, porque profanan el pulpito
para luego sacarles el dinero a sus adormecidos oyentes. Despiadados,
porque no perdonan a las ovejas sencillas y humildes, aborrecedores
de lo bueno, porque aborrecen la sana doctrina. Que tienen
apariencia de piedad, son grandes actores cuando están
en los pulpitos. Favor leer II de Timoteo capitulo 3:1-9.
No dudo que hay verdaderos apóstoles,
pero si tú eres apóstol y practicas algunas
de las características que menciona Pablo en II de
Timoteo 3, entonces eres falso apóstol, en tal caso
te recomiendo pedir perdón al Señor, y a la
congregación y humillarte. Te aseguro que te encontraras
al mismo Señor que le servias en los primeros días
de tu conversión. Y el verdadero fuego del Espíritu
Santo volverá a tu vida, si haces esto tu vida será
de mayor bendición al pueblo del Señor.
Dios bendiga a los verdaderos apóstoles,
algunos de ellos yo los conozco y mis respetos para ellos,
pero tenga misericordia el Señor de los que se dicen
ser apóstoles y no lo son.
Shalom
Dr. Antonio Bolainez
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