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Soldados israelí, en el momento de
la toma de la santa Jerusalén vieja, después
de haber permanecido por casi dos mil años en manos
de potencias gentiles, la mañana del 7 de Junio del
1967, fue recuperada por un comando especial de Israel. Podemos
las caras de felicidad de los soldados al llegar la lugar
mas sagrado de los judíos, el Muro de los Lamentos.
Cuando llegó
cerca de la ciudad, al verla, lloró por ella, diciendo:
¡Si también tú conocieras, a lo menos
en este tu día, lo que es para tu paz! Pero ahora está
encubierto a tus ojos. Vendrán días sobre ti
cuando tus enemigos te rodearán con cerca, te sitiarán
y por todas partes te estrecharán; te derribarán
a tierra y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en
ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo
de tu visitación. Lucas 19:41-44.
Jerusalén ha sido la ciudad más disputada como
ninguna otra ciudad en la historia. Todas las potencias surgidas
en diferentes épocas, han ocupado esta ciudad santa.
La primer potencia famosa que ocupo la santa ciudad fue Babilonia,
luego le siguió Siria, más tarde los Macedonios
y finalmente vino en imperio romano; en cuyos dominios nació
el Señor Jesús. Es muy interesante que durante
esa época, ninguna de las potencias mencionadas, le
diera importancia a Jerusalén; ninguno de estos pueblos
gentiles le dio una jerarquía especial. El único
pueblo que siempre la siguió viendo como su ciudad
santa fue Israel.
Jerusalén para los judíos, siempre ha sido el
símbolo de la ciudad del Mesías; sin Jerusalén
no había esperanza de un Mesías. De aquí
la gran importancia de esta ciudad para el judío. Ciudad
cuyos orígenes se desconocen, lo único que se
sabe, es que fue capital de un pueblo llamado los Jebuseos,
2 de Samuel 5:6-9.
La primera vez que escuchamos sobre ese lugar, fue con la
experiencia del Padre Abraham cuando regresaba de rescatar
a su sobrino Lot. Abraham pasó por la ciudad santa,
y en el monte de Moriah, fue recibido por este interesante
sumo sacerdote Melquisedec —de quien en el futuro estaré
escribiendo sobre él—. La historia dice que el
sumo Sacerdote lo recibió con vino y pan, dos símbolos
del Señor Jesús en su Santa Cena. Génesis
14:18-20.
La experiencia que tuvo el Padre Abraham con el sumo Sacerdote,
tuvo que ser una experiencia sin igual, que solo puede ser
comparada con una experiencia con Dios mismo. Este impacto
en la vida del Padre Abraham, sería transmitido a sus
hijos, quienes nunca olvidaron este relato, y anhelaban llegar
a tener esa ciudad un día. Pero este sueño solo
se hizo realidad en el reinado de David —conocido como
el rey mesiánico— hace tres mil años.
Este rey David, conquistó la santa ciudad y la proclamó
la capital del pueblo judío. 2
Samuel 5:6-9.
El rey Salomón construyó el Templo que le vino
a dar la fama y gloria a esta ciudad de planes divinos. Desde
entonces, para los judíos no ha habido otra capital,
más que esta. Y a pesar de haber sido echados por los
Babilonios y los Sirios, nunca dejaron de orar y llorar por
su ciudad. Recomiendo detenerse un momento y leer el precioso
Salmos 137.
Esta es la única ciudad donde todos los profetas querían
morir dentro de ella, y este fue el propio anhelo del Señor
Jesús. Lucas 13:33.

La construcción del Templo de Salomón,
edificio emblematico
de la Ciudad Santa, se realizó
entre el año 969 aC y el 962 aC
Jesús amaba esta ciudad, y lloró
al menos en dos ocasiones por ella. El primer llanto lo encontramos
en Lucas 19:41-44;
que es el pasaje inicial de este articulo. Muchas veces he
estado en el Valle del Cedrón, donde él se detuvo
para mirar a Jerusalén, y soy sincero en decirlo, las
veces que he estado en ese lugar, se me vienen las lagrimas,
al recordar esas celebres palabras del Señor, en su
llanto sobre la ciudad santa de Jerusalén. Él
llora porque igual que los fariseos fueron ciegos, de la misma
manera la ciudad santa más tarde entraría en
ceguera espiritual y rechazaría al Mesías; esto
le traería un juicio irreversible. Es aquí en
el llanto sobre el monte de los Olivos, donde el Señor
Jesús anuncia con lagrimas en sus ojos, que Jerusalén
será de nuevo pisoteada y que sus hijos serían
llevados cautivos a todas las naciones.
JERUSALEN CAE POR TERCERA VEZ, EN
MANOS DE LOS GENTILES.
Mateo 23:37-39. "¡Jerusalén,
Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los
que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar
a tus hijos como la gallina junta sus polluelos debajo de
las alas, pero no quisiste! Vuestra casa os es dejada desierta,
pues os digo que desde ahora no volveréis a verme hasta
que digáis: “¡Bendito el que viene en el
nombre del Señor!”.
El llanto de Jesús por segunda vez, anuncia que la
ciudad Santa será destruida, y que quedará en
manos de las potencias gentiles, hasta el tiempo del fin.
Por favor leer también los pasajes Mateo
24:1-3. y Lucas 21:24. Todos hablando sobre
el mismo tema. El rechazo del Mesías Salvador trajo
como consecuencia, que unos treinta años más
tarde, el general Tito —quien a la postre se convirtiera
en Emperador romano— tomó la ciudad santa en
el año 67 dC, poniéndola bajo un sitio de más
de tres años, para luego destruirla en su totalidad,
incluyendo el segundo Templo; y es allí donde comienza
la tragedia judía, en lo que sería su tercer
diáspora; la más grande jamás antes vista.
Desde ese año 67, los judíos comenzaron esa
dispersión que termino de completarse en el año
135-137, cuando el Emperador Adriano —de descendencia
española— termina de convertir el territorio
de Israel en un desierto de habitantes judíos.
A pesar de que a los judíos, se le prohibiría
terminantemente por todas las otras potencias gentiles, acercarse
a su tierra, y por ende a su ciudad, ellos nunca dejaron de
orar tres veces al día por esta ciudad. Mientras tanto,
el emperador Adriano cambiaba el nombre de la tierra de Israel,
por un nombre que no tenía nada que ver con el medio
oriente: “Palestina”, nombre de una de las siete
colinas que rodean a Roma. Mientras todas las naciones gentiles
le llamaban tierra de Palestina, los judíos la siguieron
llamando tierra de Israel, y todas las sinagogas en los diferentes
países del mundo se construían con dirección
a Jerusalén y sus oraciones iban dirigidas hacia esta
ciudad; en todos sus poemas, literatura y cantos, siempre
estaba presente Israel y Jerusalén.
Sin embargo van a pasar casi dos mil años, en los que
los judíos van a ser perseguidos y masacrados por el
vaticano, los comunistas y los nazis. En cada siglo, este
pueblo luchó por regresar a su tierra, pero también
en cada siglo se lo impedían, mas nunca perdieron esa
esperanza. Para eso impregnaban el corazón de sus hijos,
a los hijos de los hijos, para que no perdieran de vista la
ciudad mesiánica. Un anciano rabino, me contaba en
mi época que viví en Israel, las siguientes
experiencias: “Yo era un niño judío —me
decía— y vivía en Europa del Este, y una
o dos veces al año, alguien venía de tierra
santa. Ese día toda la congregación se hacía
presente, para oír noticias de Jerusalén, y
cuando nos decían que los lugares santos eran usados
como basureros, todos los adultos se ponían a llorar
juntamente con nosotros los niños. Es costumbre en
la comunidad judía, no comer ninguna fruta que este
un poco dañada, pero si venía de Jerusalén,
no importaba como estuviera”. Ese fue siempre el sentir
del pueblo judío.
ISRAEL VUELVE A
SER NACION.
En octubre de 1947, las Organización de las Naciones
Unidas, anuncia la formación de un hogar judío,
dándole derecho a regresar a su territorio. Lo sorprendente
de todo esto, es que en los casi dos mil años de ausencia
de este territorio, ningún pueblo se atrevió
a declarar como nación a esta zona geográfica,
¡Ni siquiera los que hoy se hacen llamar palestinos,
se atrevieron a formar una nación! Y la razón
era obvia, todos los que conocemos hoy en día como
palestinos, nunca se sintieron parte de otra nación,
ya que ellos, siempre fueron descendientes de los turcos,
en especial de los kurdos, y del resto de los países
árabes; por eso a ellos nunca les interesó ese
lugar como una nación. La idea de una nación
palestina surgió mucho después de que los judíos
proclamaron su independencia.

Miles de judíos alrededor del mundo
celebraron la declaración de la ONU
en octubre de 1947, y el resurgimiento de Israel como nación.
No olvidemos que cuando las Naciones Unidas
dieron luz verde, para que Israel declárese su independencia,
también les dieron a los palestinos la opción
de formar una nación paralela a Israel, lo que ellos
rechazaron automáticamente y prefirieron ir a la guerra
antes que ser nación. Ahora, nunca se ha preguntado
usted querido lector, porque los palestinos rechazaron crear
su propio estado. La repuesta la encuentra en la misma Biblia.
Génesis 12:7.
Por casi sesenta años, Israel, les ha ofrecido a los
palestinos todas las garantías para que formen su estado,
pero esto no sucede, porque ellos, no quieren un estado junto
a los israelitas; ellos quieren que los judíos desaparezcan
y entonces quedarse con la tierra de Israel, pero esto nunca
sucederá. Léase por favor. Jeremías
33:24-26. Hoy los palestinos dicen que los
judíos les robaron sus tierras. Para comenzar, no es
su tierra, porque siempre ha pertenecido a Israel, sin embargo,
los judíos, cuando regresaron compraron su propia tierra,
y esto lo saben perfectamente bien los mismos mandatarios
comunistas; pues ellos conocen los documentos de las Naciones
Unidas, y eso de que los judíos, cuando regresaron
en el 48, compraron su propia tierra, esto es Bíblico.
Esto lo hizo el Señor, para que las calumnias sobre
Israel no sean ciertas. Jeremías
32:44.
El 14 de mayo de 1948, Israel proclamo su independencia, pero
con un bozal en su boca. Las Naciones Unidas, habían
hecho una proclama, de que los judíos, no tendrían
derecho a la ciudad santa de Jerusalén, dejando la
ciudad vieja en manos de los jordanos; pueblo que no tiene
nada, en absoluto, que ver con Jerusalén. De inmediato
los jordanos pusieron retenes de soldados fuertemente armados,
con ordenes de matar a cualquier judío que se atreviera
a pasar a la ciudad vieja y visitar el muro de los lamentos.
Esta horrible pesadilla la vivirían los judíos
en su propia tierra, por un periodo de 19 años; solo
podían llegar a 200 metros de de los muros. Muchos
de los ancianos judíos, que habían regresado
de la diáspora, se atrevieron a pasar esa línea
para llegar hasta el muro, sabiendo que los palestinos los
matarían. Estos ancianos nunca regresaron, y el pueblo
lloraba; era como Sansón sin sus ojos, me dijo un anciano
judío en la vieja Jerusalén.
ESTALLA LA GUERRA DE LOS SEIS DIAS.
El 28 de Mayo de 1967, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser,
hace una demostración de su poderoso ejército,
entre lo que presentó llamó la atención
la flota aérea más mortífera de esos
tiempos, compuesta por más de 400 aviones Mig 21 de
fabricación rusa, piloteada por hombres de esta misma
nación. En conferencia de prensa, Nasser dijo que “los
judíos iban a ser lanzados al mar mediterráneo”.
A la vez, presentó a los países aleados para
esa guerra, que eran; Irak, Jordania, Siria, Líbano
y los Palestinos.
Prácticamente era una declaración oficial de
la guerra dijo David Ben Gurión, Primer Ministro Israelí,
la suerte ya se había echado, la guerra era inevitable,
esta vez los árabes estaban seguros que Israel, no
iba a poder contra semejante aparato aéreo, y el ejercito
de naciones árabes. Cuando estuve viviendo en Israel
por última vez, en el año de 1996, tuve el privilegio
de leer, parte de las memorias de David Ben Gurion. En ellas
leí, que desde ese 28 de mayo, el gabinete de defensa
israelí, no dormía, buscando una forma de salir
airosos ante esta inminente amenaza. Lo más triste
fue que el continente Europeo guardo profundo silencio ante
las declaraciones de Nasser, y las Naciones Unidas no condeno
dicha declaración; el mensaje era claro, las naciones
habían sentenciado al pueblo judío a desaparecer,
pero eso no eran los planes de Dios. Salmos
2:4.
La noche del 28 de mayo, los servicios de inteligencia judía
en el Cairo, daban una luz de esperanza. Les comunicaron que
los pilotos egipcios tenían planeado atacar a Israel
el 05 de junio, pero que los aviones despegarían hasta
las 9:30 AM, debido a que los pilotos rusos llegarían
a las 8:30 AM de ese día, y que entre las 7:30 AM estarían
trasladándose por las carreteras del Cairo al aeropuerto.
De inmediato el comando israelí, se dio cuenta que
tenían solo dos horas para asestar un duro golpe a
Egipto, mientras que los ejércitos egipcios ya estaban
en la frontera con Israel. Las fuerzas aéreas solo
tenían menos de 7 días para ensayar un ataque
aéreo sobre el aeropuerto del Cairo, y se propusieron
hacerlo.

Israel destruyo a 391 de estos poderosos
aviones borbanderos Mig 21, de fabricación rusa.
Fue el golpe que practicamente le dio la victoria a Israel
en la guerra de los seis días.
El 05 de junio, antes de las 7:00 AM, un
comando aéreo israelí emprendió la misión,
volando al ras del desierto para no ser detectado por los
radares egipcios. La comandancia general en combinación
con todo el gabinete judío, habían acordado,
que todas las frecuencias de radio no serían ocupadas,
para que solo los pilotos la pudieran usar una vez que la
misión hubiese sido cumplida. “Esas fueron las
horas más largas de nuestras vida” dijo David
Ben Gurión. A las diez de la mañana, las frecuencias
de las radios se abrieron, para recibir la noticia de que
la misión había sido cumplida, ¡391, aviones
Mig21, habían sido destruidos en tierra, y 60 habían
sido derribados en el aire! Israel solo perdió 16 aviones,
pero ningún piloto, estos fueron hechos prisioneros,
mismos que más tarde Israel los intercambio por prisioneros
egipcios.
El 5 de Junio de 1967 la fuerza aérea
israelí, voló a ras del desierto de Egipto,
para no ser detectado por los radares egipcios, llegaron hasta
el Cairo capital de Egipto y destruyeron en tierra a 391,
aviones rusos, y derribaron a otros 60 en el aire. En dos
horas Israel había ganado la guerra de los seis días,
lo que sucedió en los siguiente seis días, era
el avance de las tropas judías sobre los territorios
enemigos.
En ese momento se había ganado la
guerra. El general Isaac Rabin, entraba con las tropas a territorio
egipcios, aprovechando la moral baja de los egipcios. Israel
advierte a Jordania y el resto de los países árabes
que no entren a la guerra, porque ellos le habían pegado
un golpe mortal a la fuerza aérea egipcia. Pero el
rey de Jordania, no quiso creer, ya que Nasser, decía
lo contrario, que los aviones egipcios, habían dado
un duro golpe a los judíos, y que los aviones egipcios
ahora entraban victoriosos a territorio judío. Los
radares de Jordania, pudieron detectar que aviones entraban
a territorio judío, pero lo que no sabían es
que eran los de Israel, unos meses después el propio
rey de Jordania reconocía que había sido engañado
por el presidente de Egipto.
JERUSALEN DE NUEVO EN MANOS DE SU
PUEBLO.
Mientras las tropas judías penetraban victoriosas en
los territorios egipcios, conquistando toda la península
del SINAB, —dos veces más grande que el territorio
de Israel— por el otro lado, comandos israelíes
entraban a los territorios palestinos y tomaban posesión
de ellos, otros penetraban sin titubear a el Líbano,
y otros mas se disponían a entrar a territorio Sirio;
el avance era arrasador. En menos de seis días, las
tropas judías estaban a solo 15 kilómetros de
la capital jordana, y toda la parte sur de el Líbano
ya había sido conquistada. Por el lado de Siria, le
habían arrebatado las alturas del Golán, y ya
estaban sobre la carretera rumbo a Damasco, la capital, cuando
se dio el alto al fuego solicitado por Naciones Unidas y Estados
Unidos.
En uno de los párrafos que leí de las memorias
de David Ben Gurion decía: “Cuando el
resto de los árabes, no nos quisieron creer, que le
habíamos dado un golpe duro a Egipto, pensé
que el Señor, nos estaba entregando a estas naciones
en nuestras manos, para hacer justicia, sobre todos los crímenes
que ellos habían hecho a nuestro primeros colonos judíos,
que llegaron para darle vida a la tierra”.
Ese mismo 05 de Junio, un comando especial se preparaba para
entrar a la Jerusalén vieja —he tenido el privilegio
de conocer algunos de esos héroes, que sin darse cuenta
estaban formando parte de las grandes profecías—.
Este comando, tuvo que entrar en acción, antes que
Naciones Unidas declarara alguna cláusula que le prohibiera
a Israel entrar a su ciudad.
A las 10:30 AM, de ese 05 de junio, entraron a la ciudad vieja
para entablar un duro combate; algunos momentos cuerpo a cuerpo.
La ofensiva duraría más de 36 horas ininterrumpidamente,
sin recibir refuerzos —ya que la mayoría de los
comandos judíos estaban ocupados en las diferentes
fronteras—. “En algunos momentos sentimos
que Jerusalén se nos iba como agua entre los dedos”,
dirían después altos oficiales de ese comando;
algunos de los cuales, he tenido el privilegio de conocer
personalmente como el Coronel Avis.
UN REFUERZO FRESCO, Y MISTERIOSO.
Era la madrugada del 07 de Junio, cuando los oficiales recibían
la mala noticia, de que no podían recibir refuerzos
hasta dentro de 4 horas. Esto era muy difícil para
ellos, ya que sus soldados estaban sumamente agotados, los
oficiales se limitaron a decir a sus soldados que siguieran
luchando y que en cualquier momento llegaría el refuerzo.
No había pasado unos treinta minutos, cuando llego
un refuerzo fresco.
En el año 2003, estaba en Israel compartiendo con un
grupo de pastores de Estados Unidos e Inglaterra, y en una
de las noches llevé conmigo al coronel Avis. Los pastores
fueron testigos de la experiencia que el coronel Avis narró,
con sus mejillas empapadas de lágrimas, y que a continuación
comparto con ustedes.
El refuerzo que llegó, eran soldados que los oficiales
nunca habían visto en los entrenamientos, y sus rostros
nunca antes habían sido vistos. Era ya la mañana
del día 07, cuando el combate entro la faceta más
dura, había que tomar Jerusalén en ese momento
antes de que intervinieran las Naciones Unidas. El refuerzo
entró de manera veloz. Miembros del comando comentaron
que algunos de estos soldados de refuerzo, se movilizaban
como relámpagos en medio de la batalla. Unas horas
después, la ciudad Santa estaba en manos del pueblo
judío.
Muchas veces me senté con el Dr. José Luis Najenson,
Antropólogo, Director Literario en el Instituto Cultural
Israel Ibero - América, frente al Muro de los lamentos,
y hablábamos de estas experiencias. El Dr. Najenson
siempre me dijo, “hay muchas cosas que nuestros
soldados no pueden contar, para evitar más el odio
de los antisemitas. Pero de lo que estoy seguro, es que Adonai,
siempre ha estado con su pueblo, en todas estas guerras, de
supervivencias de nuestro pueblo”.

En toda Israel y en todo el mundo judío
se sintió un estremecimiento de emoción cuando,
por primera vez en 20 años, el rabino militarizado
Goren hizo sonar el "shofar" ante el Muro, el lugar
más sagrado de todo el orbe judío.
La mañana del 07 de Junio de 1967,
Jerusalén amaneció con la bandera de Israel
ondulando en lo alto. Cuando los soldados llegaron al Muro
de los lamentos, pegaron un enorme grito de júbilo,
que les hizo olvidar el agotamiento. El bullicio fue tan grande,
que la población de Israel en la Jerusalén moderna,
se dio cuenta que la santa ciudad estaba en manos de su pueblo.
El pueblo se lanzo con júbilo sobre las calles de la
ciudad vieja, mientras los rabinos capellanes sonaban el cuerno
del Shofar. Ese fue un día de fiesta para todo el pueblo
judío, mientras la guerra continuaba en todos los contornos.
RENDICION DE LOS ENEMIGOS Y RECUENTO
DE LAS BAJAS.
El día 10 de junio, los árabes pidieron un alto
al fuego, y acordaron una rendición total, e Israel
se queda con todos los territorios conquistados. En 1981,
el presidente egipcio Anwar Al Sadat, firma la paz con Israel.
A cambio, Israel le devuelve la península del Sinaí.
En el año 1994, firmo un tratado de paz con Jordania,
dándole acceso al río Jordán, en el año
1996, cedió importantes ciudades Bíblicas a
los palestinos, como Jericó, Samaria, Belén
y Hebrón. En el 2000, se retiro de Líbano, y
con Siria no se ha podido llegar a un arreglo todavía.
Al final de la guerra de los seis días, Israel había
perdido 777 soldados, y 2,586 mas habían resultado
heridos. Mientras que el saldo para los árabes fue
de quince mil soldados muertos y numerosos desaparecidos,
y más de 6,000 prisioneros. Desde entonces ningún
país árabe se ha atrevido a volver a atacar
a Israel, aunque la amenaza es constante.
CONCLUSION.
Para el común de la gente, esto no significa nada,
pero para los cristianos, siempre significo mucho, primero
porque era el cumplimiento directo de las profecías
de Jesús, de que Jerusalén permanecería
en manos de los gentiles, hasta que el tiempo del fin se haya
acercado. Lucas 21:24.
Segundo, porque en estos 40 años de Jerusalén
hemos visto numerosas señales Bíblicas cumplirse
al pie de la letra, algunas de ellas, como los descubrimientos
del espacio, Lucas 21:25.
El cambio climático, con la multiplicación de
los huracanes, maremotos y el crecimiento del nivel del mar.
Lucas 21:25-27.
También hemos visto que en estos 40, años, la
maldad se ha multiplicado en gran escala, lo cual también
es profético. Mateo
24:12-14. El Señor también dijo
que el pecado de indiferencia de la generación de Noé,
se volvería a repetir en los tiempos del fin. Lucas
17:26-27. Solo hay que ver a los europeos,
en su profunda indiferencia hacia Dios, esto es un reflejo
de toda la humanidad en estos momentos. El Señor Jesús
también dijo que el pecado de sodomía se desataría
en los últimos días, como prueba del fin del
mundo. Lucas 17: 26-30.
Hoy en día, hay ocho países que han legalizado
el matrimonio de hombres con hombres y mujeres con mujeres,
siendo México el octavo país en unirse a este
grupo.
Por todo esto, entendemos que cuando sucedió el retorno
de Jerusalén hace cuarenta años, comenzó
la cuenta regresiva, y con ello el juicio a las naciones.
Por ende la inminente venida del Señor. También
hay que destacar, la enorme apostasía en que encuentra
enfrascada la iglesia, esta es otra de las grandes profecías
del Señor Jesús. Mateo
24:4-6. y Mateo
24:23-24. Hay muchas otras señales
que se han cumplido, de las cuales tenemos evidencias tangibles,
de modo que no podemos decir que Dios no nos ha advertido.
Jerusalén cumple cuarenta años, una generación
en la terminología rabínica, las naciones todavía
siguen reclamando a Jerusalén, y cada día el
gobierno israelí es asediado por este tema. Sin embargo,
Jerusalén, no volverá a ser propiedad de otro
pueblo más que de Israel, aunque de acuerdo a las profecías,
la bestia anticristo, es decir el falso mesías, pisoteara
otra vez la ciudad santa, con todo y eso, no podrá
entregar la ciudad a otro pueblo como los palestinos.
Lo que sí es profético, es que el monte del
templo será de nuevo entregado a manos gentiles, es
decir los palestinos, esto solo será por un corto periodo
de tres años y medios, para finalmente ser expulsados
para siempre de ese lugar. Apocalipsis
11:1-2.
Que pasará después de estos 40 años de
Jerusalén, la palabra final la tiene el Señor,
por lo que nos queda como pueblo cristiano, es acercarnos
más con toda nuestra familia al Señor, y esperar
su bendita venida, y a los amigos, hoy más que nunca
les conviene recibir al Señor Jesús, como su
Señor y Salvador de sus vidas, y buscar con toda su
familia, una iglesia que ame y espere su venida.
Dios bendiga a Israel y la bendita ciudad de Jerusalén.
Shalom.
Dr. Antonio Bolainez.
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