El profeta Daniel interpretando el sueño de Nabucodonosor, describía la caída del último reino gentil resquebrajándose desde su base, compuesta por hierro y barro, símbolo de alianzas humanas entre naciones fuertes y débiles. Las grietas que el año pasado dejó Gran Bretaña al salir de la Unión Europea, hoy se ahondan y hacen temblar la cuna del cuarto imperio romano, con la crisis política que vive España.

Desde agosto y por un mes consecutivo hemos sido golpeados por las fuerzas de la naturaleza. La magnitud y la frecuencia con que se han presentado estos acontecimientos no tiene precedentes. Aun no se terminaba de evaluar la tragedia y el desastre dejado por un fenómeno cuando embiste otro. Vemos la “angustia de la gente” y “el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra” (Lucas 21:25-28), pero el Señor hoy nos dice “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos…”. Es tiempo de despertar del adormecimiento, es momento de reflexión, es tiempo de volvernos a Dios, porque nuestra “redención esta cerca”.

En estos momentos miles de habitantes de la costa de Texas están viviendo momentos de angustia a causa del embate del huracán Harvey; cuyo nombre significa entre otras cosas: Batalla, hierro y lodo. Este huracán llega como una advertencia, cuando la nación americana, y aun la misma Iglesia, esta librando intensas batallas de odio; evidenciando el carácter de los hombres de los últimos tiempos (2 Timoteo 3:1-6 ), y asombrosamente llega a golpear dos ciudades que se caracterizan por dos elementos, el hierro y el lodo, es decir el petróleo.

El gobierno de los Estados Unidos quiere extender la prohibición de llevar tabletas y computadoras portátiles en la cabina de los aviones, ante las posibles amenazas de atentados terroristas. Si bien esta medida busca la seguridad de los ciudadanos americanos, lo que es una realidad es que más allá de las buenas intenciones de los gobiernos por brindar protección, el incremento en la violencia creemos que tiene un origen espiritual.

“No tenemos derecho a negociar con la Iglesia; la Iglesia no nos pertenece… La Iglesia es del Señor, Cristo la compró, y la redimió… pero muchos la han usado para ganancia propia.” El Dr. Antonio Bolainez y el Pastor Obed Jimenez analizan las características que debe tener un siervo que ha sido llamado al pastorado, así como los riesgos de quienes toman el ministerio por las motivaciones incorrectas.

La función de un evangelista es esparcir “la semilla salvadora del reino de los cielos, tanto cerca como lejos, por el mundo entero”. Es uno que lleva Buenas Nuevas y su principal objetivo es ganar almas. Pero ¿Debe un evangelista enseñar doctrina? ¿Debe corregir las normas y directrices de una Iglesia local?

Bíblicamente un profeta es aquel que proclama un mensaje divino. A través de las escrituras encontramos profetas que anunciaron acontecimientos futuros, otros transmitieron un mensaje directo de Dios, y algunos otros trajeron una palabra para edificar y dar dirección al cuerpo de creyentes. ¿Existe en la actualidad un ministerio profético? ¿Esta vigente en este momento el Don de Profecía?

Estados Unidos ha implementado una nueva medida de seguridad que prohibirá a los pasajeros de algunos vuelos internacionales llevar en cabina aparatos electrónicos, esto ante la posible amenaza de ataques terroristas. Desde un punto de vista escatológico esto nos trae una preocupación, debido a la creciente necesidad de los gobiernos de establecer un sistema de control que permita identificar a los ciudadanos del mundo.

¿Existe actualmente el apostolado? En esta reflexión analizaremos que desde finales del siglo II ya existían dudas acerca de la sucesión apostólica, y para mediados del siglo tercero había quienes incluso utilizaban el titulo de Apóstol de manera fraudulenta, para apropiarse de bienes.

Una breve reflexión acerca de la aparente bonanza que se percibe en algunos ámbitos de la política internacional, y que debe alertarnos a no caer en excesiva confianza, para no cometer el error de las diez vírgenes, que en la hora más oscura de la noche, cuando estaba a punto de llegar el esposo, cayeron rendidas de sueño.